sábado, 27 de octubre de 2012

El encinar de San Emeterio









 
Encinar y capilla de San Emeterio, Pimiango,Ribadedeva.




 




















El arbolado se aprieta en el acantilado y deja ver como una
 cortina el mar.



Ribadedeva es un concejo pequeño. Son 35 km² de extensión y poco más de 9 km de costa. En esta escasa superficie tienen cabida parajes de gran belleza. Unos de ellos es el encinar de la rasa costera de San Emeterio, que contiene todos los elementos para crear la sensación de un viaje a otro lugar y, sobre todo, a un tiempo anterior. Aunque su tamaño ha disminuido, el bosque de encinas sigue apegado a la tierra calcárea de la franja litoral y observa el mar que a sus pies se agita. En su entorno, la cueva prehistórica del Pindal, la ermita de San Emeterio, las ruinas de la Iglesia de Santa María de Tina revelan el tránsito humano, continuo pero discreto. La cueva y sus pinturas son anteriores al encinar, que pudo surgir después de la ultima glacialización con el aumento de temperatura. Bosque mediterráneo que se desarrolló en el oriente asturiano por el tipo de suelo y el benigno clima. Mucho después fueron construidas la ermita y la iglesia, cuando las encinas con sus tronco retorcidos, casi negros, y su copa verde oscura sobre la roca casi desnuda competían con el bosque atlántico. El encinar de San Emeterio es una masa forestal pequeña y frágil, que necesita cuidados. Nos incumbe asegurar su conservación, por su recogida belleza y porque no podemos perder las huellas naturales e históricas de las que forma parte.
































 

El suelo se viste de hojas,pequeñas bellotas, setas y sombras.



































































El paisaje de la rasa de Pimiango es uno de los más bonitos de la costa oriental.





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