miércoles, 17 de octubre de 2012

El Monasterio de San Antolín de Bedón

























































Las imágenes muestran el abandono, la falta de mantenimiento y el
desinterés por su conservación.



En la Alta Edad Media, el territorio asturiano comprendido entre los ríos Sella y Deva constituía la denominada Tierra de Aguilar. En ella se fundaron los monasterios benedictinos de San Salvador de Celorio y San Antolín de Bedón. Hay una leyenda que atribuye la creación de éste último al conde Muñazán, en el siglo XI, tras un acto de sangre, pero no parece verosímil. El monasterio formó parte de la ruta por la costa del Camino de Santiago. Actualmente, resiste al abandono la iglesia del monasterio, que presenta características del románico tardío en su planta de tres naves y cabecera con tres ábsides semicirculares. Tiene también influencias del arte del Cister en los pilares cruciformes con columnas adosadas, el uso de arco ojival y la casi ausencia de decoración. Al sur y al oeste se abren sus puertas, al resguardo de pequeños tejados. Anexos a la fachada occidental, los restos descuidados de lo que fueron dependencias monacales y construcciones dedicadas a usos agropecuarios dan idea de hasta donde puede llegar la desidia en la conservación de un monumento de gran interés.























La humedad ocupa una buena parte del edificio.

















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