sábado, 6 de octubre de 2012

Hórreos de Riocaliente
























Los hórreos de Riocaliente con su madera gastada pero bien cuidada conservan muchas
historias.





Están junto al molino abandonado, en la orilla del camino y al borde de la carretera apretados entre las casas.









En Riucaliente o Riocaliente se encuentra el mayor conjunto de hórreos del oriente asturiano. Situado en la valle de Ardisana (Llanes), el pueblo acoge a un buen número de estas construcciones típicas de la economía rural asturiana tradicional. Eran, ¿lo son todavía?, el almacén y la despensa de la casa, donde se guardan productos agrícolas y ganaderos, pero asimismo muebles, herramientas y otros objetos al abrigo de las inclemencias del clima y de la voracidad de los animales. Diseminados por el pueblo, pero también concentrados en su núcleo, los hórreos de Riocaliente se muestran a la vista con sus diferencias, dentro de la unidad estructural a la que se someten. En su mayoría suspendidos sobre los pegoyos de piedra, también los hay construidos sobre cuadras o graneros. Descubrir las variaciones entre ellos, examinar los corredores de algunos o las decoraciones que otros presentan en las pequeñas puertas o en la tablazón de las cámaras, apreciar que cada elemento constructivo empleado cumple un función, convierte la visita a Riocaliente en una agradable indagación sobre un elemento fundamental de nuestro pasado agrícola, no tan lejano. Cabe incluso que nos invite a pensar si es posible su recuperación, con las reformas necesarias para responder a las exigencias y circunstancias del presente.
















Se conservan sobre diversas estructuras.











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