sábado, 10 de noviembre de 2012

El abismo de Tronía


















Desde el mirador de Pimiango,Ribadedeva.



















Arco del Caballo en la ensenada de Regolgueru,por encima la
rasa de Pimiango.




Desde la rasa elevada de Pimiango, Ribadedeva, la carretera que desciende hacía el faro de San Emeterio y la cueva del Pindal finaliza en la rasa de Tina. Al oeste del faro, la zona de Tronía se distingue por sus praderas de pasto que contrastan con los campos de matorral que la rodean. El mar es su límite. Un mar que cuando cobra fuerza advierte con su ruido al caminante, ya antes de acceder a los acantilados, que bajo sus pies no todo es firme. El agua penetra bajo las rocas calcáreas, las horada, las disuelve. La piedra convertida en plastilina moldeable. Allí, la sima de Tronía abre su garganta capturada por el mar. Es una amplia y alargada abertura de angulosa piedra desnuda. Abajo, las aguas se agitan. Unos pasos más hacia el oeste, la tierra finaliza en el Picu La Langosta, desde donde se puede ver un extenso paisaje costero, del que forma parte el llamativo Arco del Caballo.






















Ensenada de Rejolgueru.
























































La sima de Tronía hace de bufón cuando hay temporal.



















En las praderas de Tronía el ganado pasta entre depresiones calcáreas, agujeros y rugidos del mar y el viento.
























 La sima se encuentra inundada por el agua del mar.


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