jueves, 25 de abril de 2013

Hacia el Valle Oscuro desde la Sierra Plana de la Borbolla












La ensenada de Buelna, Llanes.



Desde la población de Buelna la estrecha carretera cruza la Sierra Plana de la Borbolla para llegar al Valle Oscuro. Es la carretera local LLN-4 que en unos pocos kilómetros se eleva en pronunciada pendiente desde la rasa costera hasta los altos de la Sierra para luego descender al pueblo de Pie de la Sierra, en el interior del valle. Forman la Sierra Plana una sucesión de llanos a los que ponen fin las cuencas de los ríos Purón, al oeste, y Cabra, al este. Llama la atención los cambios de paisaje en tan reducido trayecto. Al ascender dejamos el mar a la espalda y desde numerosos puntos de la carretera divisamos la retorcida línea costera de Pendueles y Buelna. La subida finaliza en los llanos, a 220 metros de altitud aproximadamente, donde las praderas conviven con bosquecillos y sotos. El color verde del mundo rural asturiano sustituye al azul y se acentúa cuando divisamos el valle enfrentado a la muralla de cumbres de la Sierra del Cuera que lo cierran por el Sur. Aunque reciba el nombre de Oscuro, el valle aparece luminoso y arreglado por contraste con las pardas y adustas montañas del Cuera.

















Desde la carretera se aprecia un corzo joven pastando.





  


Vista del valle llegando a Pie de la Sierra.






























jueves, 18 de abril de 2013

La Poza de Las Grallas en Llames de Pría
















 Ante el terreno erosionado caminar despacio y atentos. 






 

Pleamar en Guadamía.





 
Los alrededores de la playa de Guadamía, al lado de la población de Llames de Pría, muestran las características principales de la costa de Llanes. Entrantes, bufones, simas, o pozas son manifestaciones de un mar que corroe la tierra y rompe el acantilado. La Poza de las Grallas es una de las más llamativas. A poca distancia de la playa, caminando hacia el este, tras el saliente del Alto de la Atalaya, aparecen tres cenotes en línea y de bordes escarpados por donde el mar penetra hacia el interior. De éstos, la Poza de las Grallas es el último y el mayor, con más de 80 metros de largo. En su fondo el color del agua se acentúa entre las rocas. Podemos recorrerla por los márgenes para observar sus sinuosidades y también podemos cruzar el paso que la separa de la poza o cenote contiguo. A veces se escucha el graznido de algunos grajos. ¿Vendrá de esta palabra el nombre de la poza? En cualquier caso, el conjunto forma una imagen que no necesita sonido.


















Alto de la Atalaya excelente mirador de la costa de Pría.





















Cenotes de La Puente, Poza de Las Grallas.




 








viernes, 12 de abril de 2013

El Collado del Torno



 







El Collado del Torno revela dos de las más importantes características de Llanes. La costa, los valles interiores y la montaña están tan próximos que configuran un paisaje de contrastes. A esta diversidad se une que desde muchos de sus lugares se divisan las altas cumbres de los Picos de Europa. En la población de Nueva, principal del valle de San Jorge, la carretera AS-340 nos lleva a Corao. Bastante antes de acabar sus retorcidas curvas cruzamos el valle de Llamigo para a continuación iniciar un nuevo ascenso. El letrero en la carretera nos avisa de la llegada al Collado del Torno, pero no nos prepara para la vista que se abre tras la cerrada curva a la derecha. Al fondo se dibujan los Picos de Europa y con tal amplitud que pueden observarse sus tres macizos -oriental, central y occidental-, con los picos más conocidos. Soberbias imágenes. Hay más, el Collado del Torno es el paso abierto en la Sierra de Benzúa, y bajo sus pendientes, al sudeste, surge el valle de Ardisana. Detrás de nosotros, el mar, la costa y el valle de Llamigo, que podremos observar sin obstáculos si ascendemos unos metros por la ladera de la derecha.













Entre las sierras el valle de Ardisana.







Picos de Europa.






jueves, 4 de abril de 2013

Playa de Toranda en Niembro


















Toranda y calas de Sovalle y Valle, Niembro.








En la costa llanisca, el pueblo de Niembro ha sido favorecido por la acción del mar. Las playas de Torimbia y de Toranda, así como el estuario con la iglesia y el cementerio, imágenes tantas veces filmadas, justifican la visita una y otra vez. A la playa de Toranda se llega desde la población por un camino abierto entre praderas que finalizan en un talud, de escasa altura, al alcanzar el arenal. Estos prados fueron hace mucho tiempo una playa y visto el conjunto desde la altura, por ejemplo, en el aparcamiento de la playa de Torimbia, puede observarse la amplitud de la antigua ensenada, hace 8000 o 9000 años. Hoy, Toranda tiene unos 300 metros de longitud, con fina arena, algunas rocas desperdigadas, una buena zona de baño y un fácil acceso. No puede sorprender que en el verano esté muy concurrida.












































Playa de Toranda, Niembro.







Ensenada de Niembro.





Exposición de Bonsáis en Porrúa

Otro año más la muestra de bonsáis en Porrúa atrae mi atención. Formas rectas, inclinadas ...