jueves, 24 de octubre de 2013

La huella del indiano en Cardoso























Fuente:fotografía de Daniel Á. Fervienza,publicada en
Llanes,SigloXIX 1801-1899,El Oriente de Asturias. El Colegio de Cardoso.



Hoy son ruinas y es la huella del abandono la que prevalece. El Colegio de San Pedro y Santa María de Cardoso se inauguró en 1888, sobre la casa solariega de Francisco del Hoyo Junco. Fueron la voluntad y el dinero de este indiano los que, tras su muerte en la Habana, permitieron levantarlo. Los restos actuales aun permiten observar una construcción sólida, recia, sin adornos y al lado, independiente, la amplia capilla que, a diferencia del colegio, está en aceptable estado de conservación. Dedicado a la enseñanza primaria y a la formación en comercio, sus destinatarios fueron los niños y niñas pobres del Valle de San Jorge. El recinto colegial comprendía las edificaciones y asimismo un espacio (“ochenta metros de radio en todas direcciones”) para huertas, jardines y paseos. De todo ello quedan el prado que sirve de acceso, la capilla y las ruinas tomadas por el bosquecillo que desde la parte de atrás ha ido apoderándose del terreno.




















El 17 de octubre de 1888 se inaguró el Colegio de Cardoso.























 
La vegetación del bosquecillo situado en la fachada posterior ocupa lo que antes fueron salas y aulas.
Me gustaría ver el edificio reutilizado destinado a otro uso.


jueves, 17 de octubre de 2013

Pesca deportiva en Llanes












Embarcaciones frente a la costa de Póo.


 





La pesca con fines comerciales decae en toda Asturias y en el Oriente no es una excepción. Por el contrario, cada vez despierta más atención la pesca deportiva, para la que tanto Llanes como Ribadedeva ofrecen grandes posibilidades. En los últimos años, el incremento de las embarcaciones y las mejoras en el puerto de Llanes, han permitido el desarrollo de esta actividad recreativa. Desde cualquier punto de la costa, si la mar lo permite, pueden verse las lanchas y pequeños yates, navegando hacía los caladeros, regresando a puerto, o afanándose en la pesca. Disfrutan, además, de un beneficio adicional. Desde la mar, la mirada a tierra firme muestra un paisaje y despierta unas sensaciones diferentes.




La pesca deportiva y recreativa en el mar permite disfrutar y valorar otro paisaje.







Puerto de Llanes.





Embarcación pescando en Cué.

viernes, 11 de octubre de 2013

Al pie del Cuera













Llanes y Ribadedeva son lugares de encuentro del mar y la montaña. La Sierra del Cuera se levanta en paralelo a la costa y tan cerca de ella, entre 6 y 9 km, que su masa compacta y continua forma por el sur un omnipresente telón de fondo. Nos movemos a lo largo de la rasa litoral y allí, a la vista, aparecen las cumbres del Pico Turbina, con sus 1316 m, de Peñas Blancas o de Cabeza Ubena, siempre que la niebla no las oculte. La irregular muralla de roca caliza se adorna con poca vegetación en su cara norte, la que estamos mirando, pues las manchas de arbolado son escasas y sólo el matorral y la roca pugnan por el dominio del macizo. Al acercarnos, las pronunciada pendientes de las laderas aumentan la impresión de desnudez y hacen nacer la sensación de un difícil acceso. Hay que vencer la resistencia a continuar. La sierra en su interior, entre las dos líneas de cumbres que la forman, guarda pequeños valles, algunos ciegos, y praderas y brañas, a los que durante siglos los pastores llevaron vacas, ovejas y cabras. Guarda las huellas de una actividad minera que se desarrolló durante los dos últimos siglos. Guarda cuevas, simas, corrientes subterráneas, corzos, jabalíes, lobos, hayedos, pequeños encinares y las aldeas donde habitan quienes mejor conocen los pequeños secretos del Cuera.







El paisaje conserva manchas de color y la caliza domina en las cumbres.




















El Turbina visible al fondo corona la sierra.











En algunas laderas se mantienen pequeños bosques.







viernes, 4 de octubre de 2013

Surf en San Martín,Llanes


 














 Llegan  puntuales a la hora que toca la marea.



Están surfeando en el arenal de San Martín. Entre la isla de Póo con su forma de ballena emergida y el Castro de San Martín.
Ahora es bajamar, hay buenas olas y espacio para muchas tablas.Las veo avanzar, hundirse y emerger. Al subir, la marea cubrirá la playa y cambiarán las olas. Las tablas miran primero a mar abierto. Esperan, algunas casi inmóviles; otras, impacientes, se deslizan buscando una mejor posición. Luego, rápidamente, dan la vuelta, enfocan la playa y cogen velocidad. Hace sol y la temperatura del agua es agradable a finales de septiembre. El surf engancha, cualquier tabla de San Martín os lo dirá.












Exposición de Bonsáis en Porrúa

Otro año más la muestra de bonsáis en Porrúa atrae mi atención. Formas rectas, inclinadas ...