jueves, 30 de enero de 2014

Los bufones de Pría (1)



En la costa de Pría (Llanes) son numerosas las simas y oquedades conectadas al mar que funcionan como bufones, desde Los Palenques hasta los cenotes de Pozo seco. El acantilado está orientado al noroeste por lo que en la mayoría de temporales el oleaje choca directamente contra sus muros y los rebasa. Bufones y temporal forman un combinación tan atrayente que, si la lluvia no hace acto de presencia, son muchos los curiosos que se acercan al litoral a ver los embates del agua y a oír los bramidos de los bufones. El trajín es constante, de aquí para allá. Los visitantes aguardan con expectación al lado de las bocas bufadoras, miran el oleaje alborotado y hacen fotografías. Más de uno, colocándose en el lugar inadecuado, acaba mojado por la acción del viento sobre los chorros de agua pulverizada. El poder del mar impresiona.





 








jueves, 23 de enero de 2014

La desembocadura del río Cabra en la playa de La Franca











                                                 








El río Cabra -no confundir con el río de Las Cabras- desemboca en la playa de La Franca, donde forma la ría de Santiuste. El río corre por el territorio del Ayuntamiento de Llanes y salvo en su primer tramo es la divisoria con el Ayuntamiento de Ribadedeva, al que pertenece la playa. A ésta llega tras atravesar transversalmente la Sierra Plana de la Borbolla y después de pasar bajo el puente de la carretera. La vegetación de ribera se convierte en una rala vegetación marismeña que pocos metros más allá deja paso libre al arenal. Una ligera obra de canalización y un pequeño espigón de piedra caliza separan de la playa el cauce fluvial. Al oeste, la ladera del cerro de Cobaredo con su bosquecillo de eucaliptos pone los límites. La ultima vez que me acerqué el río llevaba poca agua y la marea estaba baja.








El río forma un pequeño estuario en la desembocadura
en la playa de La Franca.











jueves, 16 de enero de 2014

Temporal en Andrín















Para mirar las olas, vete a Andrín. A los altos acantilados situados al oeste de la playa. Es la zona conocida con el nombre de la Tejera. Entre las rocas, las sendas y pasos que usan los pescadores para llegar a los puestos de pesca nos acercan al borde. La orientación del acantilado y su verticalidad hacen que en los temporales con vientos del norte o del noroeste el oleaje se estrelle con fuerza y suba por sus paredes. Hay que tener mucha precaución. En esos momentos la turbulencia del mar y la belleza de la ensenada se asocian para crear un paisaje que impresiona. Las crestas de las olas se elevan y rompen, el agua rebota y se encrespa, la espuma blanca forma bandas que van ampliando su extensión, el ruido crece. El efecto llega a ser hipnótico.







Viento,olas y la marea en su momento perfecto.



























Las olas vienen rápidas, potentes y desordenadas.



 


viernes, 10 de enero de 2014

Mas allá de la Sierra del Cuera






















En la villa de Llanes hay un dinosaurio que mira a la Sierra del Cuera. Desde la posición en que me encuentro la pequeña cabeza del diplodocus apunta ligeramente hacia la izquierda. Observa las pronunciadas vertientes septentrionales del macizo montañoso y atisba entre las nubes alguno de los picos de la segunda línea de la sierra, después de las brañas y majadas intermedias. Más allá está el Trascuera, en concreto, siguiendo la mirada ladeada del animal inmóvil, está Peñamellera Alta. Su capital es Alles, pequeña población que preside el valle alto al pie de las laderas meridionales de la Sierra, menos abruptas que al norte. Una vez en Alles, llama la atención la bien cuidada iglesia barroca de San Pedro y, a 500 metros del núcleo urbano, las ruinas de la iglesia de San Pedro de Plecín, del románico tardío, enclavadas al resguardo de un cerro y abierta a las praderas. La vista, sin embargo, siempre acaba dirigiéndose al valle rodeado de cumbres. Por algo será.



                                                                                                                                                                                  
Ruinas de San Pedro de Plecín en Alles.





                                                                                                                                                                                                                                                     

El pueblo de Alles. 

viernes, 3 de enero de 2014

Los tamariscos del paseo de San Pedro en Llanes














A cada lado del Paseo de San Pedro, de Llanes, se alinean los tamariscos, que flanquean la calle central. Constituyen una de sus señas de identidad. Aunque de forma común reciben el nombre de tamarindos, son bien diferentes del corpulento árbol tropical al que corresponde con propiedad esta denominación. El tamarisco, tamariz o taray, es un arbusto o un árbol pequeño y muy resistente a pesar de su aspecto ligero, favorecido por el fino follaje y las hojas menudas. Caminando por el Paseo de San Pedro, sobre el acantilado expuesto al mar, se comprueba esa resistencia frente a los rigores del viento y las salpicaduras del agua. Los troncos retorcidos, algunos creciendo más en horizontal que en vertical, parecen vapuleados pero casi nunca vencidos y nos van indicando las zonas más expuestas o protegidas. Combinan bien los tamariscos con los aires tan marinos de este paseo.



































Con grandes marejadas el oleaje sube por la pendiente del acantilado y destroza
el muro y el arbolado.

































Se adaptan bien al suelo salino y sus ramas dan flores rosadas o blancas en racimos densos.



Ventanas que miran al paisaje.

Me gusta descubrir ventanas a biertas, cerradas, nuevas,  viejas y abandonadas.  ...