jueves, 27 de febrero de 2014

En la playa de La Franca


























Esta playa se abre en el estuario del río Cabra, caudal divisorio entre el Ayuntamiento de Llanes y el de Ribadedeva. A este último pertenece la playa, al este del río, que está encajonada entre los cerros de Santiuste y la Sierra Plana de Pimiango. La diferencia de alturas entre el arenal y ambos lindes potencia su vistosidad, aumentada por las sugerentes formaciones geológicas de los acantilados, de variado colorido y con múltiples cavidades y hendiduras. De arena fina, en marea baja gana mucha superficie y permite acceder por la derecha a algunas calas rocosas y agrestes en el entorno conocido como ensenada de Mendía. Es una playa muy concurrida en verano y la afluencia no es reciente pues en sus proximidades (cuevas de Mazaculos y del Espinoso, etc.) se han encontrado restos del Paleolítico que nos indican la presencia de asentamientos humanos desde antiguo.




Las gaviotas permanecen en la playa esperando a que amaine el temporal.
























jueves, 20 de febrero de 2014

Caldueño












Caldueño es un valle encajado en la sierra de Cuera. Aunque se le considera un ramal del valle de Ardisana tiene una fisonomía propia, marcada por el encajonamiento en las laderas de aquella sierra. Escasamente habitado -menos de 250 habitantes según los datos oficiales- sus pobladores se distribuyen en varios aldeas, lugares y caseríos: Debodes, Cortines, Buda, Las Xareras, Villa, Caldueñín y El Mazuco. Los signos de la actividad agrícola y sobre todo de la ganadera, ya de pequeña importancia económica, aparecen aquí y allá según se va ascendiendo por el valle, que en su tramo más alto se convierte en monte pelado. A pesar de encontrarse cerca de los núcleos urbanos de Llanes y Posada, se comunica por una  carretera local que lo cruza muy estrecha. La contrapartida a la dificultad para la  circulación de los vehículos es la belleza del paisaje, con los poljés (valles cerrados) de El Mazuco y Caldueñín, y un río, de nombre Caldueño, que en parte de su recorrido es subterráneo.




El valle de Caldueño.
































jueves, 13 de febrero de 2014

Posada la Vieja




















El valle de Posada es uno de los seis valles que forman el concejo de Llanes. La misma denominación recibe su pueblo principal, que se divide en dos núcleos, apenas separados. Posada la Vieja es el centro primitivo y en sus inmediaciones se halla la casa solariega de la familia que, asentada allí desde hace siglos, da nombre al pueblo y al valle. El aire de Posada la Vieja es al mismo tiempo señorial y rural, frente al ambiente más urbano de Posada la Nueva o, mejor dicho, Posada a secas. Tengo la impresión que su aire también es más cálido, al estar protegida de los vientos del noroeste por los llanos que se elevan en torno al río de las Cabras o Bedón. Aquí se encuentran dos buenas muestras de la arquitectura civil del concejo: el torreón y el palacio de los Posada, aunque el primero, tardomedieval, se encuentra en estado de abandono. Una lástima, que no priva de interés a la visita.























Casa de los Posada.



































 

                  

 












Posada la Nueva.







viernes, 7 de febrero de 2014

Desde Pría (2)


















 
Los acantilados de Pría son uno de los mejores lugares de Llanes para observar, con precaución, la fuerza del mar. En los temporales, las crestas de las olas golpean y rebasan con facilidad los cortes verticales de piedra. Son espectaculares. La piedra desnuda y erosionada -el lapiaz- es el signo evidente de la intensidad de los embates y del arrastre del agua por la cubierta terrestre. Las zonas del acantilado más expuestas se identifican por tener mayor superficie de lapiaz. Con la subida de la marea los campos de bufones aumentan la actividad y la boca de La Bramadoira, capaz de lanzar el chorro de agua a 20 metros de altura, muestra su potencia. El aire se llena de salpicaduras que favorecen los efectos de luz. Pero las imágenes no dan cuenta de todo el impacto que produce este paisaje. Les falta el sonido, los resuellos y estertores de los bufones, el ruido sordo de las olas golpeando el acantilado. Es el mar que brama.









Este paisaje se transforma con la actividad de los temporales de invierno.








                                                                                                                                                                                              


Contemplando la fuerza del agua expelida por los numerosos bufones de
Llames de Pría.





Exposición de Bonsáis en Porrúa

Otro año más la muestra de bonsáis en Porrúa atrae mi atención. Formas rectas, inclinadas ...