jueves, 11 de septiembre de 2014

La vegetación de los acantilados de Llanes y Ribadedeva



















Cuando caminas por los escabrosos acantilados del litoral oriental asturiano, puedes observar entre la roca pelada las formas vegetales que habitan en este ambiente inhóspito. ¿Cómo sobrevivir en una grieta, soportando las salpicaduras de las olas y un ambiente tan salino? Sin embargo, las plantas crecen en el escaso suelo y prestan sus colores, las de sus delicadas flores, para avivar el panorama. Cualquier entrante o saliente, hendidura, sima y pozo, de los innumerables que tiene el borde costero de los municipios de Llanes y de Colombres, puede cobijar alguna manifestación de esta flora tenaz y superviviente, que lleva en su nombre el hálito del mar: brezo marino, clavelina marina, hinojo del mar, romero marino (también denominada hierba del cólico, no sé si porque lo produce o lo cura), llantén de mar...

















Armeria marítima o clavelina marina.


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Isla de la Lanchuca en la costa de Ribadedeva, coronada por encinas y acebuches.




































Entre las rocas hinojo maríno en el arenal de San  Martín, la isla de Poo al fondo.
























La vegetación se adapta a las extremas condiciones, poca tierra, rocas y alta salinidad.




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