jueves, 23 de octubre de 2014

Restos del mundo rural en Llanes
















La diferencia entre los pueblos llaniscos del litoral y los asentados en los valles interiores es grande aunque la distancia sea de pocos kilómetros. En la línea de costa, las señas de identidad características del mundo rural han prácticamente desaparecido, con el abandono casi total de la actividad agrícola y ganadera. En el interior, donde el turismo ha sido menos intenso y los sectores económicos ligados a él han tenido un desarrollo inferior, todavía se pueden observar, en la arquitectura popular y en sus usos, numerosas señales del pasado agrícola y ganadero. El secado de las fabas, colgadas en los hórreos y paneras o en las galerías y corredores de las casas, es una muestra, ahora residual, de lo que en otro tiempo supuso un uso intensivo de los recursos que podía proporcionar el campo. En el valle de Ardisana y en la cuenca del Río de las Cabras pueden verse las fabas secando en el interior de sus vainas al abrigo de esas construcciones para el posterior almacenamiento.






















Cosecha de fabas secando en Vibaño.























Hórreo en Meré.





Nueces y habas en un hórreo con corredor en Meré.







 
 




  La cosecha del huerto cuelga de las paredes del hórreo.

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