jueves, 1 de enero de 2015

El salto de agua del río La Pila en Pimiango










































Quiero que en este día inaugural del año 2015 disfruten conmigo del paraje que ofrece el tramo final del río La Pila, en Ribadedeva. Muy cerca de las ruinas de la iglesia medieval de Santa María de Tina, el río, más bien un arroyo, ha formado una estrecha y pronunciada depresión en la rasa de Pimiango. Al lugar se llega caminando por la senda costera y el fuerte desnivel nos conduce a una garganta, en la que podemos admirar la obra de excavación realizada por el río, que se desploma en cascada para luego recorrer los últimos metros antes de desaparecer en la mar. Bajo el bosque y encajonados  entre las paredes de la hendidura tenemos a la vista el pequeño salto de agua, el surco final del arroyo y la ensenada rocosa donde desemboca. El silencio que surge de la tierra se interrumpe con el ruido del oleaje y puedo decir sin vergüenza que este paisaje a veces me sobrecoge, sobre todo al final del otoño o en invierno cuando las hojas caídas tapizan el suelo, la cascada tiene agua y del otro lado el mar ruge y reclama su presa. Si se fijan en la pared oriental del acantilado, se ven varias aberturas. Son entradas a las antiguas minas de cobre, hace mucho tiempo abandonadas. Si antaño fueron trabajadas por el hombre,  hoy se han convertido en elementos de un paisaje mágico.  

















Ruinas del Monasterio de Santa María de Tina.






     El arroyo La Pila hacia el mar.




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