jueves, 29 de diciembre de 2016

Mar y monte de Llanes.
































La cercanía de la mar a la montaña constituye una de las características más importantes del paisaje de Llanes. También de Ribadedeva. Del borde de los acantilados a las laderas de las Sierras del Cuera o de La Cubeta hay un máximo de cinco kilómetros de distancia y en bastantes tramos menos aun. Casi se tocan. Esta proximidad concentra en muy poco espacio parajes diferentes y permite que sus contrastes llamen más la atención. Puedo acercarme a los acantilados de Pría a ver el campo de bufones o sus grandes cenotes y el oleaje rebasando las rocas.   Puedo a continuación tomar la estrecha  y empinada carretera que asciende al Alto de la Tornería,  al lado del Mazucu,  e ir viendo las cabañas y pajares o sus ruinas que entre  escaso y desperdigado arbolado nos hablan de una tierra en otros tiempos ganadera.  
















No pierdo de vista la mar y vuelvo a ella, a pasear entre las playas de Castiello (Pendueles) y Buelna. En menos de una mañana. ¡Qué digo, en poco más de un par de horas! Tenemos todo el 2017 por delante para nuevas rutas.



lunes, 12 de diciembre de 2016

Castaños
















Los castaños flanquean la carretera al Mazucu.



sábado, 10 de diciembre de 2016

De San Antolín de Bedón a Valdediós(2)









Sigo en el valle de Valdediós (Villaviciosa), donde un viaje en el tiempo y en el espacio desde San Antolín de Bedón (LLanes) me transportó al convento de Santa María, al que me referí en  la entrada anterior. Al lado del convento está el “Conventín” aunque no es tal sino la iglesia de San Salvador de Valdediós. Algo tiene este valle que concentra en sus praderas y lomas la espiritualidad de siglos. La iglesia de San Salvador nos hace retroceder aun más en el tiempo, a finales del siglo IX, concretamente hasta el 16 de septiembre de 893, fecha de su consagración por siete obispos: Rosendo de Dumio, Nausti de Coimbra, Sisnando de Iria, Ranulfo de Astorga, Argimiro de Lamego, Recaredo de Lugo, Éleca de Zaragoza. Son los nombres y poblaciones que figuran en la inscripción situada en la “capilla de los obispos” en la esquina suroeste del templo y su presencia conjunta en el lugar para el acto consagratorio da idea de la importancia que tuvo.






 No les entretengo más, simplemente vayan a Valdediós y disfruten. Es reveladora la importancia de esta basílica, una de las joyas de la arquitectura prerrománica asturiana. 


miércoles, 23 de noviembre de 2016

De San Antolín de Bedón a Santa María de Valdediós



















San Antolín de Bedón, Llanes.







La iglesia de San Antolín de Bedón formó parte de un importante monasterio benedictino. La preferencia de estos monjes por los valles solitarios puede explicar la localización, aunque no el buen sentido estético de la elección. En la desembocadura del río Bedón, cerca de la playa de San Antolín, a los pies de la meseta o sierra plana que lleva  hasta la playa de Torimbia, es un lugar luminoso. El monasterio desapareció hace tiempo y la iglesia, construida en el siglo XIII sobre elementos previos, se conserva a duras penas. En su construcción aparecen las huellas de la arquitectura cisterciense, que evitaba la ornamentación. Es una iglesia románica tardía con elementos protogóticos y de estilo muy similar a la iglesia de Santa María de Valdediós.

Nos trasladamos en el espacio desde el concejo de Llanes al de Villaviciosa y desde la desembocadura del río a un valle interior, este “valle de dios” o “valdediós” en el que la presencia religiosa era ya muy importante desde siglos antes, como lo muestra la construcción en el siglo IX de la iglesia prerrománica de San Salvador de Valdediós. Muy cerca de ésta última se alzó a partir del 1200 el monasterio cisterciense de Santa María de Valdediós y allí sigue mostrando en su templo monástico la huella del Cister y la combinación de recursos arquitectónicos románicos y protogóticos que también caracteriza a San Antolín de Bedón. 






Santa María de Valdediós, Villaviciosa.



Santa María de Valdediós a la derecha
 y San Salvador a la izquierda(que otro día comentaré).
















Os  invito a hacer el mismo recorrido y sobre todo a apreciar dos paisajes tan diferentes como marco de expresiones relevantes de arquitectura religiosa, que constituyeron centros de poder económico y social.   

martes, 8 de noviembre de 2016

Arquitectura indiana en los pueblos del oriente
















Parres.




















Porrúa




Me detengo cuando recorro los pueblos de interior o de la costa ante los edificios indianos, y observo con atención las ventanas, los balcones, los miradores y las galerías.  
Veo ventanas orientadas en todas las fachadas y a todos los vientos,ventanas para ver y ser vistos, para iluminar multitud de espacios y ventilar estancias. 
Ventanas simétricas y asimétricas que recorren todas las plantas del  edificio y se mantienen llamativas y de cara al paisaje. 























Bustio,Ribadedeva.













Sardalla, Ribadesella.
.











miércoles, 2 de noviembre de 2016

Contrastes bajamar-pleamar en San Antolín de Bedón
































Marea baja o alta  dos formas de ver la playa. En el Cantábrico el contraste de las mareas es llamativo y algunas playas durante la pleamar casi desaparecen. 



































jueves, 20 de octubre de 2016

El paseo de Ribadesella



























Desde Llanes voy con frecuencia a Ribadesella. En esta villa tengo una especial predilección por el Paseo de la Grúa, prolongación del muelle pesquero. Finaliza al pie del monte Corberu, que cierra por el oriente la concha de la playa y de la ensenada formada por la desembocadura del río Sella. Ya al final, a la altura del “farín” y del dique que remata el paseo, podemos ver enfrente la panorámica de la playa de Santa Marina. La línea curva del  arenal se perfila con las suntuosas construcciones que, a partir de primeros del siglo XX, convirtieron a Ribadesella en uno de los primeros centros turísticos de Asturias.





















 

En la primera línea de playa a las antiguas residencias, algunas convertidas en hoteles, les siguen edificaciones más modernas y a éstas las viviendas adosadas tan comunes en la construcción de recreo más reciente. Es el mar Cantábrico, sin embargo, el que domina el paisaje. Y su embestida hace pensar en la predicción de los científicos sobre la futura, pero no demasiado lejana, desaparición de muchas playas y la anegación de sus riberas  como consecuencia del crecimiento paulatino del nivel de sus aguas. ¿Será el arenal de Santa Marina, uno de los afectados o   podrá salvarse de la crecida? 







Ventanas que miran al paisaje.

Me gusta descubrir ventanas a biertas, cerradas, nuevas,  viejas y abandonadas.  ...