viernes, 28 de septiembre de 2012

Peña Tú



















El camino de acceso a Peña Tú,Puertas de Vidiago.Llanes.
































La roca donde esta el monumento.























Peña Tú, lo que queda en la actualidad de las
composiciones de grabados y pinturas.






La sierra plana de La Borbolla y al fondo la sierra del Cuera.





Peña Tú.





Vista de Puertas de Vidiago y terreno excavado para la construcción de la autovía.





Peña Tú es un roquedal calizo, en lo alto de la Sierra Plana de Vidiago (Llanes), al que se llega desde la localidad de Puertas de Vidiago. Constituye un balcón natural para contemplar un soberbio y amplio panorama: la costa, la rasa marina, la Sierra Plana de la Borbolla y la Sierra del Cuera. La importancia del lugar no reside en el paisaje. La roca guarda un singular conjunto de grabados y pinturas de la prehistoria reciente. En la cara orientada al sureste, resguardadas de los vientos y lluvias del norte y noroeste, las representaciones cohabitan con cruces cristianas y el deterioro de la roca en ciertas partes hace difícil distinguir algunas de las formas grabadas o pintadas. Entre las formas sobresale el grabado de una persona amortajada, más elaborado y de superior fuerza expresiva al resto. A pesar del valor de las imágenes, el entorno natural, a 180 metros sobre el cercano mar y en la alto de un pequeño bosque, no tiene desperdicio.










martes, 25 de septiembre de 2012

Anochecer en la playa de Toró









Un grupo de niños atentos a la llegada de las olas en Toró, Llanes.


















La espera ha merecido la pena.







Fotos realizadas a finales de septiembre.


















La olas entran en la playa de Toró.


 
En el litoral de la villa de Llanes surgen las playas de El Sablón, Puerto Chico y Toró. A ésta ultima se llega tras pasar la población siguiendo hacia el este la línea del mar. La arena y los afloramientos rocosos conviven en la playa. Son rocas afiladas, pináculos surgidos en la arena y en las aguas. Al anochecer, cuando la mar está inquieta y se estrella sobre las rocas de la ensenada y sobre los acantilados que ciñen su límite oriental, la espuma del agua batida recorta la tierra. La playa es el elemento de unión de dos distintos paisajes. A un lado, el más humano que marcan las luces de Llanes y de las edificaciones próximas. En el opuesto destaca la presencia de los acantilados y de los golpes de mar, que se aprovechan de simas y grietas para elevarse en el aire. En el medio, Toró.






















El ruído del mar y la espuma invaden la playa.






En los acantilados de Cué con fuerza.




















 Las luces cercanas iluminan la playa.




















La calma y la noche llegan.



sábado, 22 de septiembre de 2012

El faro azul de Colombres





Girando por los cuatro puntos cardinales de Colombres la encontrarás.











Corona todos los tejados consiguiendo atrapar los espacios.






























Desde un huerto se divisa una de las torres.











La Quinta desde el pabellón de eventos.





La villa de Colombres es la capital del concejo de Ribadedeva. Conserva buenos ejemplos de la arquitectura indiana que conviven felizmente con muestras de arquitectura rural y, asimismo, de forma menos armónica, con desarrollos urbanísticos recientes. Entre aquellos ejemplos de las edificaciones realizadas por encargo y para vivienda de los emigrantes enriquecidos en América sobresale la Quinta Guadalupe, construida en la primera década del siglo XX. Su espectacularidad es consecuencia tanto de sus amplios volúmenes como de la variedad y eclecticismo de sus elementos decorativos y arquitectónicos. También, en no menor grado, del intenso color azul con el que fue pintada cuando se restauró en los años ochenta para servir de sede a la Fundación Archivo de Indianos y al Museo de la Emigración. El color azul, en diversos tonos, envuelve el edificio que se hace presente desde numerosos puntos de la villa y el paseo por Colombres puede convertirse en una placentera búsqueda de los sitios y perspectivas desde los que la casona revela sus encantos. Por si no bastara, la quinta está rodeada de un jardín que merece la pena recorrer.



















































Se cuela por las galerías y los balcones.
























Se mantiene imponente en su juego de ventanas.










miércoles, 19 de septiembre de 2012

Vistas desde la ermita de San Martín























Desde las ruinas de la ermita imagen superior la ensenada de Celorio y en la imagen inferior isla de Poó.


 






La ermita de San Martín es un excelente observatorio de la costa que se despliega a ambos lados. Al oeste, hasta la ensenada de Celorio. Enfrente, el islote o castro de San Martín. Al este, más allá de la isla de Poó, con su forma de ballena. La bajamar descubre un amplio arenal que recibe también el nombre de San Martín y une los islotes a la costa. Es entonces el momento de pasear por la arena e incluso, si el tiempo y el estado de la mar lo permite, darse un baño o practicar surf. Con la marea baja, los tómbolos que unen los islotes a la costa forman varias zonas de baño. Aunque en la zona se identifican tres pequeñas playas, San Martín a la izquierda de la ermita, formada por cantos y bloques, La Portilla o Portiellu y La Almenada tómbolo de la isla de Poó, donde también se forma una pequeña cala denominada El Sablín mirando hacia la entrada de la playa de Poó. Cuando el día es luminoso, el juego de colores verdes y azules que muestra el mar aumentan el placer de la vista.


























Islote o castro de San Martin.
























Playa de San Martín accesible en bajamar. 










El extenso arenal en bajamar se convierte en su conjunto en el protagonista del lugar.


























A la izquierda la isla de Poó y arenal que forma la playa de La Almenada, en el centro de la imagen el Castro situado a la entrada de la playa de esta localidad.
















 La pared de la isla de Poó.


















viernes, 14 de septiembre de 2012

Ermita de San Martín














Se accede atravesando los campos y en bajamar el arenal de
 San Martín es un extenso paseo con varias zonas de baño.





















Las ruinas de la ermita de San Martín.Llanes





Al borde del acantilado, las ruinas de la ermita de San Martín. Entre las localidades de Celorio y Poo, la senda costera (G.R. E-9 para más señas) conduce hasta los restos de la edificación. Sin cubierta alguna, el arco de medio punto se muestra al aire y cumple una función bien distinta de la originaria. Es portada para mirar el paisaje, en el que la presencia del mar, cercano y sonoro, se impone sobre los más lejanos montes de la Sierra del Cuera. Enfrente de la ermita, el castro de San Martín divide las aguas y en la bajamar se une al arenal que se descubre a los pies de las ruinas ¿Los restos actuales, se asientan en un lugar de oración ligado al camino de Santiago que a corta distancia pasa? Más importante que conocer la respuesta, es estar atento a las sensaciones que el paraje despierta al caminante.










































 Los restos de la pequeña ermita y al fondo Celorio.





















Las ruinas se mimetizan con el acantilado.



























































































martes, 11 de septiembre de 2012

Cruce de olas en Andrín




















Playa de Andrín y al fondo la Playa de Ballota.Llanes.

















Un  cruce perfecto.


Un lugar: los acantilados situados al este de la playa de Andrín (Llanes). Bajo nuestra vista, a poniente, las playas de Andrín y de Ballota que se suceden separadas por un promontorio rocoso. Junto al segundo arenal, prolongando su remate, el islote o castro de Ballota. Son los elementos que forman el escenario. Las olas llegan desde dos direcciones diferentes y se cruzan. Es un juego de choques y rebotes en el que el castro y los acantilados cumplen un papel principal. El cruce de las olas es cadencioso y el juego de líneas horizontales y verticales organiza el mar en parcelas regulares, móviles y ondulantes. Pero cuando el oleaje es vivo, es decir, cuando “hay mar” y golpea con fuerza la costa, el entrecruzamiento es violento en la zona próxima a los acantilados. Cuidado si lo observas desde aquí, puede ser peligroso.



















El islote de Ballota preside el paso de las olas, los temporales y acoge a las gaviotas.




















Las dos playas son frecuentadas por surfistas.






Recorte de un acantilado de Andrín.











viernes, 7 de septiembre de 2012

Formas y colores en la playa de La Franca
















Fantásticas figuras al este de la playa de La Franca. Ribadedeva.























La piedra es trabajada por el agua. El lento desgaste, medido en millones de años, modela la roca aprovechando sus diferentes grados de dureza. Surgen formas de variado colorido y textura. El apunte geológico explica este paisaje por la presencia mayoritaria de diferentes tipos de rocas calizas. Cuando miramos, sin embargo, la atención se traslada de la composición de las piedras y su mayor o menor grado de solubilidad a las formas creadas por el juego del agua. Un ejemplo. En la playa de La Franca, donde desemboca el río Cabra, la erosión muestra sus resultados de muchas maneras y con colores diferentes. Para que no falte nada, la madera se une a la piedra: los troncos y ramas dejados por el mar colaboran en la creación de figuras o composiciones.























 Las maderas, los troncos dificultan la navegación pero aquí se permiten jugar entre las rocas bloqueando el paso.











En bajamar se puede recorrer la playa y entre cuevas, grietas y pasadizos no hay que olvidarse que sube la marea.









miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Puerto de Bustio


 


Enredando en el puerto de Bustio.Ribadedeva.



 



Sencillo embarcadero en armonía con el paisaje.



La costa asturiana termina al este en la ría de Tinamayor, formada por el río Deva en su tramo final. Agrupado en la ribera oeste, el pueblo de Bustio tiene una larga tradición pesquera. A primera vista no lo parece. Su puerto no se abre en la misma población sino a cierta distancia, en una ensenada secundaria de la ría. A él se accede por terreno llano, ganado a las marismas. El puerto es pequeño, a los pies de la Sierra Plana de Pimiango que la desembocadura del Deva corta bruscamente. En las proximidades del muelle, donde los barcos de pesca amarran, las ramificaciones de la ría se convierten en fondeaderos naturales de las lanchas y aun se conserva algún embarcadero de madera. La canal de la ría preside el paisaje y trasmite la calma de las aguas movidas pausadamente al vaivén de las mareas.







Los pequeños botes sirven para recorrer la ría aprovechando la pleamar.




Ventanas que miran al paisaje.

Me gusta descubrir ventanas a biertas, cerradas, nuevas,  viejas y abandonadas.  ...